Revolución

 
 
Yo soy como soy y tú eres como eres, construyamos un mundo donde yo pueda ser sin dejar de ser yo, donde tú puedas ser sin dejar de ser tú, y donde ni yo ni tú obliguemos al otro a ser como yo o como tú.


He dejado de llorar, he dejado de mirar la lluvia con ojos tristes como si alguien me faltará, he dejado de fumar como quien quiere matarse muy lentamente, he dejado de mirar por la ventana por si te veo pasar, porque amor ya no te echo de menos ni siquiera te echo de más.

Lo bonito de la poesía.


Me diste mil razones para huir y ninguna para quedarme. Sigo buscando aquel atardecer que me robaste y el cual nunca más volvió a reflejarse en mi vida. Si tuviese la oportunidad de elegir, te elegiría por encima de toda esta catástrofe, a pesar de saber de manera anticipada que serás una herida que, con el tiempo, se convertirá en esa costra que me quitaré para que nunca sane. Así de dañino soy conmigo mismo. Me enfermo a los únicos y escasos momentos que sufro de felicidad. Con la poesía me pasa lo que el cocainómano con la droga. Por eso busco personas dañinas que, como yo, prefieren una historia con cicatrices, que una tan intacta que cualquier suspiro pueda romper. Por eso me enamoro de tormentas. Por eso me enamoré de ti.